Restaurante: el salón completo en una pantalla, y la demora gritando antes que el cliente.
Tócalo. Arriba está el salón como lo ves parado en la puerta: cada mesa con su gente, su mesero y su estado. Abajo, el riel de cocina: cada comanda con su cronómetro, y la que se pasa del objetivo se enciende y salta al frente.
Toca una mesa para abrir su ficha y avanzarla · una mesa libre nunca tiene comanda viva
Toca una comanda para marcarla lista · i abre su ficha · el objetivo lo pone el plato que más tarda
Actividad del servicio
Cocina · tiempos medidos
Dinero de hoy · RD$
Se está acabando cocina
Sin dato · la regla de la casa
Un restaurante no piensa en columnas. Piensa en mesas y en comandas.
Terraza, salón y barra en su sitio. Cada mesa con su número, su gente y su color: libre, sentados, pidió, comiendo, cuenta. Se lee en cinco segundos.
Una comanda de sancocho no tiene el mismo objetivo que una de tostones. El tablero toma el plato más lento de esa comanda y ese es el número que hay que cumplir.
Al 80% del objetivo avisa. Pasado el objetivo la comanda se enciende, salta al frente del riel y la mesa se pone con anillo ámbar en el plano.
Los contadores se cuentan de lo que ves. Ventas es la suma de las cobradas de la lista; el promedio de cocina, el de las comandas despachadas que están ahí abajo. Nada escrito a mano.
Este plano es genérico a propósito. El tuyo se dibuja con tu salón.
El tuyo se construye con tus zonas, tus mesas donde de verdad están, tus estados y los nombres de tu gente. Lo que no cambia es la regla: la pantalla no miente.
¿Te sirve ver tu salón así?
Escríbenos y conversamos qué se ve mal hoy en tu operación.